Que sencillo era
cuando solo tenía
por horizonte marcado
el caminar sin prisa.
Respirar tan solo
jugar entre risas
acariciar el momento
cuando al mundo nacía
Dejar que pasaran
uno a uno los días
beber de la fuente
su agua tan fría
Sentarse en la sombra
cuando el sol derretía
o buscar sus rayos
cuando el frío venía
Pasear por las calles
hasta que el sol las perdía
y contar las estrellas
cuando el sueño nos rendía
Que fácil era todo
y nada especial lo hacía
vivir respirando
saboreando la vida
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