viernes, 6 de octubre de 2023

El arroyo dormido

Hoy se lamenta el arroyo 

por la campiña reseca 

con el corazón callado

y desangrada su vena.

Alargada, su figura 

por los campos serpentea 

arrastrando soledades

por la exigua corredera.

Si los carrizos se apagan

las cañas verdeguean 

cuando el ruiseñor suspira

desde su egregia platea

Entre los cerros suaves

el otoño despereza 

arañando los cielos 

con rojizas entretelas.

Y los rastrojos tranquilos,

derrotada su grandeza,

se recuestan sesteando

amparando las riveras

El reguero, hoy inerte,

es un perfil que se queda

aguardando ser latido

en frondosa primavera.

Ni se extingue ni perece,

tan solo dormido queda,

soñando el alegre mayo

con color del agua fresca.


Antonio Vázquez Miranda








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