Cuando todo pase
y las sombras evanezcan
la soberbia hiriente
de su oscura presencia.
Cuando todo pase
y del pecho se deslíe
la maraña de angustia
que oprime y silencia
Cuando todo pase
y venga amanecida
la mañana temprana
plena de conciencia
Cuando todo pase
y el dolor sea recuerdo
guardado en el arca
sin añorar su ausencia
Cuando todo pase
y vuelva la vida
temblorosa a la pupila
y su candor la encienda
Cuando todo pase
miraremos al frente
y cogidos del alma
abriremos las puertas.
Antonio Vázquez Miranda
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