Dejé hace tiempo de creer
a quienes tan solo gritan
y a los que callando, rizan
enconos, que suelen doler
Deje de creer con pena
en esas manos tendidas,
cuando encubren las heridas
que la inocencia envenenan
Dejé hace tiempo de creer
en las sonrisas forzadas
en tantas falsas miradas
que ansían el verte caer
Dejé hace tiempo de ver
pureza en esa palmada
de quien acaricia espaldas
cargando daga en el envés
La vida viene pasando,
catequiza en su camino
e invita a tener el tino
de no caer, caminando
Antonio Vázquez Miranda
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