Comienza a soplar ese susurro llamado poesía. Y lo hace enredando su maraña de adagios por entre las ramas del alma.
Me gusta la poesía. Me encuentro con ella en casi cada esquina, en casi cada instante. Y ciertamente no soy para nada erudito en la materia. A veces me cuesta emborronar las hojas con mi torpe letra, pero con cada verso dejo huella de mi pensamiento.
Abro con este portal las cancelas de la poesía sencilla, la de andar por casa.
Desde el Sur, siempre el Sur, brilla la Luna para abrazar a quienes se asomen al zaguán de su evocadora presencia.
Bienvenidos a mi casa.
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