sábado, 15 de julio de 2023


EL PATIO.
 
 
Se abre el espacio, al alma quieta
y al frescor, se recuesta la prisa;
el tiempo frena su alada marcha
y la fragancia se torna, solo caricia
 
Cautivo el instante queda,
al aleteo de la postrera brisa
y entona la flor su melódica
canción, de soledades prendidas
 
Herida se marchó la tarde,
Y aunque se torna ya retinta,
ese recuerdo de luz, juega,
y a los tiestos salpica.
 
A la tertulia de comadres
que despacha como fue el día,
el geranio rinde, flamenco
su verdiroja pleitesía,
 
Trina gallardo el canario,
y un corrillo de pilistras,
orgullosas se disputan
cual de ellas reinaría.
 
Los helechos no se arredran
y entran en la porfía,
¡Que por sus ramas corre savia,
de regia sabiduría!
 
 
Mas modestos, los claveles,
no entienden de riñas
y solo hablan de colores
cargaditos de armonía.
 
 
El jazmín se alza señorito,
asomando por la esquina
y una dama de noche se cae,
por la tapia enlucida.
 
La rosa, en su elegancia,
luce fragante y fina,
derramando a borbotones
adagios de gozo y de espinas.
 
Y se suman a la escena,
lavandas, begonias y alegrías
un arriate de romero,
los pensamientos y las cintas
 
!Que quietud tiene la noche
soñando la amanecida!,
mientras en redor de la fuente
suenan de los niños, las risas
 
Es remanso en la zozobra,
quietud en la algarabía,
calma para los sentires
y compendio, de la armonía
 
Es meditar, sin turbarse
es la paz que en ti anida
es perderse y encontrarse,
es el patio, de tu vida
 
 
 
Antonio Vázquez Miranda

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