no vengas a buscarla
Déjala en su sombra
Que nada te pide remedio
para un ala rota,
para un corazón herido
para la Flor marchita
cuando el ocaso se esconda
No vengas con grandezas
de frases y milongas
No vengas a decirle
con voces lastimosas
que sientes un dolor
si en tu sangre no se posa
Si ves resplandor que cae
no te pares a recoger
migajas que no sientes
ni dolor que no duele
Ni lagrimas que no mojan
Párate a sentarte
al compás de la Rosa,
a curar las heridas
a secar la congoja
No te acerques si no hiere,
ni en tus entrañas se roza
el arañazo de la vida
y la soledad que se corta
Ven con el alma abierta
y con manos amorosas
Que la virtud se abre
si la razón zozobra
Y regala solo vida
no repartas limosnas
Derrámate entero
si lo demanda tu historia
Si ves la herida abierta
no huyas ni te agaches
si el corazón te late,
y no hay quien lo esconda
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